La Frontera
Cuando se vive en una situación donde todo lo que tu digas está mal, donde todo lo que tú piensas es prohibido o, lo que es peor, donde tus ideas no importan nada porque para algunos, solo son malas ideas; corres el peligro de convertirte en un eslabón más de una simple cadena.
No piensas, no vives pues todo te parece oscuro. No puedes salir de esa oscuridad mientras no tomes los remos por ti mismo. Olvídate de la muerte; a ella la dejas atrás. La muerte, vestida de verde, oculta su maldad bajo el disfraz de la esperanza. Si no puedes acabar con ella, no dejes que ella acabe contigo.
Toma los remos y huye. Recuerda que nada es más malo que quedarse en la costa junto a ella.
Piensa que hay dos muertes: la que tú vivías y la que te espera ahora en alta mar. ¿Cúal es más mala?
Ten fe. Ten fuerza. No tengas miedo. Pase lo que pase no regreses a la costa. Recuerda que la muerte está allí, vigilando cada paso que das, cada cosa que haces. Sigue tu camino. No hagas caso al delirio, a la mentira. Tú conoces muy bien la mentira. ¡Cuanto tiempo viviste a su lado!
¡Abre los ojos! ¡No desmayes! Es triste ver cuanto has dejado atrás. Ya no hay remedio. Lo único que te queda es luchar y vencer a pesar de todo. Recuerda que no eres el único. ¡Hay muchos más como tú!
Nunca te gustó ser como los demás y ahora vas a estar en la lista de tantos desaparecidos, confundiéndote entre tantos muertos.
Ahora vendrá la luz. Tu destino nunca fué llegar, solo salir. Es por eso que venciste, porque huiste de aquella muerte que pesa….todos los dias!
Cesar Augusto. La Habana, 1991